Boletín Mumarino:


Boletín Mumarino #7, por Dr. Carmelo Rosario Natal

Palabras breves en la presentación del libro Luis Muñoz Marín&reflexiones, presentado la noche del miércoles 15 de noviembre de 2006 en la Fundación Luis Muñoz Marín.

Carmelo Rosario Natal, Ph.D.



Buenas noches, damas y caballeros:


¿A cuántos de ustedes no les ha arropado en varias etapas de sus vidas ese compañero a veces deprimente que se llama el aburrimiento? ¿Verdad que esta plaga parece atacar más a las personas muy inquietas y creadoras? Pues a Muñoz también le persiguió siempre, según he podido percibir directa e indirectamente desde la abrumadora masa de documentación que sobre su vida, obra y generación tenemos disponible en este recinto. Le aburría el modernismo deshumanizante; la literatura tradicional; la textura de la política isleña, con sus arengas románticas que no iban al fondo de las miserias de la gente; las cantaletas sobre el estatus del país incluidas ritualmnente en los programas de los partidos, sin intención de hacer nada realmente al respecto. Inclusive, llegaría un momento en la vida de Muñoz en que hasta le aburrirían, en los tiempos de su ascendencia en el poder, según pude colegir de nuestras conversaciones, los excesivos halagos y el servilismo demasiado incondicional de algunos de sus allegados y colaboradores.

Pensando en este tema, el aburrimiento, que he añadido a mi agenda investigativa mumarina, se me ocurrió hace siete años proponerle a esta institución que, puesto que Muñoz era un ente tertuliante por naturaleza y formación, deberíamos instituir en la Fundación, un programa semanal de tertulias sobre lo que él y su generación intentaron hacer por Puerto Rico. Y aquí estamos, siete años después, gracias a la acogida inmediata que recibió la iniciativa, y gracias a la consecuente concurrencia, que cada vez es mayor y variada.

No solamente eran Muñoz y su círculo tertuliantes habituales, sino que también muchos de aquellos encuentros giraban en torno a debates reales o escenificados. Muñoz, en efecto, solía pedir a alguno de sus contertulios; a Jaime Benítez, por ejemplo, que asumiera el papel de crítico de sus planteamientos en el tema que fuera. Esto es, que Muñoz, el inspirador de las tertulias estableció la tradición del encuentro dialéctico interno. Obviamente, le habría aburrido desastrosamente el haber estado rodeado todo el tiempo por un coro pasivo de voces acríticas. Además, sabiéndose controversial desde siempre, desde cuando bien joven comenzó a descollar como figura pública, era natural que así fuera su mundo en todas partes, tertulias o no. Esta fue una de las maneras en que Muñoz sometía a prueba sus caminos. Todos conocen las famosas reuniones cumbres donde se tomaron decisiones fundamentales. Eran careos fuertes, seguramente preparados por tertulias preliminares preparatorias. Después, las decisiones y consecuencias eran suyas solamente.

Por todo lo antedicho fue que se me ocurrió provocar la dinámica descrita, invitando a voces independentistas importantes para que aportaran sus criterios. Invité en el primer año a Don Juan Marí Bras para empezar a calentar las tertulias&desde la otra orilla. Damas y caballeros: Don Juan atendió afirmativamente de inmediato mi invitación telefónica a su oficina en Mayagüez, rompiendo, de paso, todos los records de asistencia de estos siete años de tertulias. Y así empezó a hacerse más dialéctico e interesante el ciclo. Muñoz ha cogido montones de bofetás aquí, en su propia casa. Desde la más deconstruccionista del Lic. Carlos Gallisá, quien considera que el hombre fue la mentira [con] que nos casaron y obligaron a vivir con ella, hasta los criterios más moderados de Mari Bras, quien oyó hablar por primera vez de socialismo por boca de Muñoz, y de quien dice, desde su bien razonada perpectiva crítica independentista, que sus nietos deberán aprender a glorificar conjuntamente a Luis Muñoz Marín y a PedroAlbizu Campos&

Estas son dos de las cinco voces de distinguidos líderes políticos y culturales independentistas que se reúnen en el libro. Los otros tres, los Licenciados Noel Colón Martínez, Graciany Miranda Marchand y Antonio J. González mantienen la nota serena y sobria que predomina en el volumen. Colón Martínez examina los logros y errores de Muñoz y reconoce que como todos, cayó y se levantó, dejando entre nosotros un legado sobre el cual será necesario seguir conversando durante muchos, muchos años. Miranda Marchand hace un recorrido biográfico-político y le reprocha no haber tenido la audacia ni el valor moral para enfrentarse a la omnipotencia de los Estados Unidos, aunque al final reconoce que a Muñoz le queda un balance positivo como el líder de la gente, para lo cual pide un aplauso en su memoria. Finalmente, González repasa su percepción de cómo se intentó construir al Puerto Rico de mediados del siglo pasado. Su énfasis está en el desfase resultante entre el Puerto Rico humanizado e integrado soñado por Muñoz, y los resultados contrarios que constituyen el reto del presente; todo ello, dentro de las mejores intenciones que se le reconocen a Muñoz.

En definitiva, tenemos ante nosotros un libro que recoge cinco importantes testimonios evaluativos de distinguidos puertorriqueños que han figurado con prominencia en la epopeya histórica de nuestra patria y que exponen con reflexión madurada por el tiempo, perspectivas críticas que enriquecen el conocimiento de esa complejísima persona que fue Luis Muñoz Marín.

Merece una felicitación el grupo editorial que originó la idea que culmina en esta publicación.




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